Esta es una de las preguntas más frecuentes y entendibles, pues ante el dolor y la injusticia, es natural cuestionarse. Sin embargo, hay algo fundamental que no debemos olvidar: este no es el cielo, sino un mundo caído. Según la Biblia, el sufrimiento llegó al mundo debido al pecado.

Pero también hay una verdad que transforma todo. En Juan 16,33, Jesús dijo: “En el mundo tendrán aflicciones; pero confíen en mí, porque yo he vencido al mundo.” ¿Qué significa esto? A pesar de que el mundo está lleno de dolor, tristeza, traición y muerte, Jesús no fue derrotado por esas circunstancias. Él no se dejó dominar por el odio, la mentira ni el pecado.

  • Jesús venció al mundo cuando vivió sin pecado.
  • Jesús venció al mundo cuando amó, aun siendo rechazado.
  • Jesús venció al mundo cuando murió en la cruz y perdonó.
  • Y finalmente, Jesús venció al mundo cuando resucitó, demostrando que ni siquiera la muerte tiene la última palabra.

Por eso, cuando Él afirma “yo he vencido al mundo”, habla de una victoria real, completa y eterna, una victoria que también puede ser nuestra si depositamos nuestra fe en Él. En esto encontramos el verdadero gozo; no es un sentimiento pasajero basado en las circunstancias, sino una paz profunda y constante que depende de quién vive en nuestro corazón.

La felicidad puede depender de algo externo, como recibir un regalo, lo que nos alegra momentáneamente. Pero el gozo es diferente: permanece, incluso cuando las circunstancias no cambian. Es un equilibrio interior que nadie puede arrebatar.

Sé que a veces parece que solo estamos sobreviviendo a la vida. Sin embargo, quiero compartir un mensaje de esperanza con todo mi corazón: Dios no quiere que simplemente sobrevivamos, Él desea que vivamos con gozo. Como dice en el Salmo 30, 5, “Por la noche puede durar el llanto, pero a la mañana vendrá el gozo.” Esta no es solo una frase para consolar, es una promesa verdadera y firme.

Así que, si en este momento se siente cansado o agobiado por las dificultades, quiero recordarle que el gozo de Dios es para ti. Es una promesa que Él quiere que reciba, un gozo que nadie podrá quitarle. Me conmueve profundamente hablar de esto porque he visto a muchas personas sufrir, y aunque mi experiencia personal no ha sido tan dura, siento una gran tristeza por quienes viven en dolor.

Quisiera que supieran que el gozo que Dios ofrece es más grande que cualquier dificultad, que en medio de las tormentas y los momentos más difíciles, Él puede regalarles paz y alegría verdadera. No es necesario solo sobrevivir a este mundo; Dios quiere que vivan con gozo.

Asi que búscalo, lo encuentras en la misa, en la Eucaristía, él te espera siempre.

About Author

UDEFE Equipo Editorial